Había estado viviendo en oscuridad,
dormía solo y se despertaba solo,
algunas veces, acompañado.
Le faltaba amor y le sobraba amistad.
Cree que llegó a tocar fondo,
y lo peor apenas había empezado.
Trasplantó sus raíces del mar al valle,
se dejó llevar por el viento
y consiguió olvidarse de ti.
Enterró los recuerdos para que callasen,
promulgó la ley del silencio
y dejó a esas noches morir.
Sigue durmiendo solo, pero lleno de calor:
Fuego puro que limpia el alma
y que sana las heridas.
Le falta amistad pero le sobra el amor,
canta canciones desde su cama,
y prepara su próxima huida.
Que todo venga de cero.
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