Sin
ellos, se hace más duro el día a día.
Se oyen
más fuertes las miserias del mundo.
Se
arrastran más crueles las voces del viento.
Se
nublan mis cielos, se llenan de humo.
Sin
ellos, no sé qué diré de tu pelo...
Qué diré
cuando no haya más flores en mi orilla,
Si se marchitan
mis rosas, mi canción desesperada,
Y si se
acaba de golpe mi esperanza debida.
Sin
ellos, no habría suspiros ni lágrimas.
Ni historias
del melocotón en versos escondidas.
No
habría playas ni cuadros por colgar.
No
habría besos que me das con tus pupilas.
Sin
ellos, mi tristeza se queda en soledad.
Se
amarga mi locura, se acaba el viejo cuento.
Cierro
mis ojos y mato el tiempo a solas.
Se
derriten los copos que caen desde el cielo.
Sin
ellos mis oídos se harían viejos y morirían,
No
habría una canción para cada momento de mi vida.
Quizá
tendría que disfrutar de lo que disfrutan otros.
Pero yo
prefiero la paz que se esconde en tus ojos.
Con la mirada congelada y ausente...