Recuerdo que esa noche me dijiste
Que si cerraba los ojos me sentiría peor.
Y no los he cerrado desde hace un día,
Pero, por alguna razón, sigo riéndome del mismo
chiste,
Llorando por la noche en que te dije adiós,
Cantando una canción de David Bowie.
Con las mejillas rosadas,
Las pestañas mojadas.
Ah. Pero me dices que no. Que apunte alto.
Y yo solo te veo a ti, mientras alzas el vuelo,
Llevándote de equipaje la maquinación de una
promesa,
La presión de la última prueba,
Comida fría sobre la mesa.
Un trago más de licor y de tristeza.
Hasta que ya ni te pueda intuir entre las nubes,
Pensaré en toda la pasión de la que presumes.
Y yo me hundo.
Ya me estoy llenando de sal.
Se apagan todas las luces.
Recuerdo que nos entregamos sobre el mar.
Encore une heure...