miércoles, 24 de abril de 2013

Historias del melocotón IV: La calma


Fuiste esa gota de gasolina que regó mi árbol.
Como esa plancha de hierro que abonó mi campo.
Fuiste esa daga de acero que acarició mi rostro.
Esa pluma de ave que despertaba al monstruo.

Fuiste el trozo de pan que sació al gigante.
Ese dedo de infante que elevó al elefante.
Como el pecado del santo que lo llevó al Paraíso.
Aquella deuda impagable que me llegó sin aviso.

Fui el joven jinete que cabalgó bajo el agua.
Un Petrarca cobarde que maldecía a su Laura
Un reloj que acelera el tiempo sin agujas.
Una historia donde la buena por fin era la bruja.

Fuimos perros rapaces amigos incondicionales.
Como hiena y antílope, compañeros ideales.
Fuiste la gran roca y yo el pequeño saltamontes.
Yo tuve que ser Orfeo y tú tenías que ser Caronte.

Tu ausencia ahora es ungüento para mi alma.
La prueba de que tras la tormenta al fin llega la calma.
Una historia más que concluyo ahora sin rencor.
Punto y final para esta historia del melocotón.




Me quedé allí. Sentado en el banco




El blog descansa hasta junio, quizá hasta ya entrado el verano. ¡Muchas gracias melocotoneros!

miércoles, 17 de abril de 2013

Cuenta tus días


Mira hacia el cielo, ríete y pide un deseo.
Pisa la hierba, cáete y túmbate en ella.
Cuenta tus días, ámalos, vívelos sin prisa.
Pide más, pues a quien más pide, más se le ha de dar.
Comparte tus dones. Observa: nadie los esconde.
No te apartes. Corre y llegarás antes.
Cuenta tus años, apriétalos, no han pasado en vano.
No estés triste, porque esa luz nunca la perdiste.
Usa tu fuerza, pelea y recoge tu cosecha.
Sé valiente, espera y cuida tu presente.
Cuenta el sufrimiento, atesóralo, se acaba con el tiempo.
No creas en la carne, poco tardará ella en arrancarte.
Sigue andando, no pares, el tesoro está en tus manos.
No te entretengas, trabaja, no sea que el invierno venga.
No cuentes tu pasado ni las noches que has llorado.
Cuenta las palabras de quien por ti su vida ha dado.




In the name of being honest.

miércoles, 10 de abril de 2013

En tu brazo


Cuando el camino parecía más estrecho,
cuando no tenía nadie en quien confiar,
y mis velas se apagaban por el viento;
enderezaste mis rodillas para caminar
y abriste las ventanas de los cielos.

Cuando mi campo se secaba en el invierno,
cuando se morían aquellas flores bellas
y vagaba perdido en el desierto;
dibujaste un sendero en las estrellas
y en el suelo, luces con tus dedos.

Cuando andaba solo por la ciudad,
cuando caían mis lágrimas sobre la hierba
y el frío me ahogaba hasta matar;
abrazaste mis miedos y mi tristeza
y me diste una nueva oportunidad.

"Por ello,

Cuando llore y no me puedan consolar,
cuando sufra y no me escuchen mis amigos;
si me equivoco y me vuelvo a tropezar,
prométeme que siempre estarás conmigo
y que en tu brazo firme podré despertar."