Morder de pasión.
Acariciar por amor.
Llover de soledad .
Agradecer en este día.
Temblar de frío .
Cantar al andar.
Abrazar al destino.
Llorar de felicidad.
Morder de pasión.
Acariciar por amor.
Llover de soledad .
Agradecer en este día.
Temblar de frío .
Cantar al andar.
Abrazar al destino.
Llorar de felicidad.
Necesito sacar el aguijón de mi garganta.
Hoy escribo por fin y a mí mismo una carta.
Querido León ardiente:
Si te faltan tus padres, tú no te faltaras.
Y si todos te abandonan, tú te recogerás.
En medio de las pruebas, tú te consolarás.
No necesitas ningún pastor.
Nada a ti te faltará.
Si el aire sabe a humo, tú te respirarás.
Y si te engañan a la cara, tú les responderás.
En invierno y en verano, tú te levantarás.
Abrázate en el frío y en el calor.
Nada a ti te moverá.
En horas de tristeza y en horas de dolor,
Mirarás a tu espalda. Qué lejos te llevó.
En ti, paz y consuelo tu alma encontrará.
Y mañana volverá a salir el sol.
Nada a ti te hará cambiar.
Estoy vivo.