Con el tambaleo de la piedra sobre la cuerda,
El hueco sonido de tus pasos en la arena
Alejarse;
Nunca fue más duro despedirse.
Al fin llegaba el septiembre de mis pesadillas,
Con el esfuerzo de aquel que camina
A olvidarme;
Nunca pareciste más lejano.
Desde lo alto de nuestra eternidad cae ahora,
Sirius, tenue como vela que se apaga.
Y pensarme,
Nunca esperé que lo vería.