Fui yo quien te dio la flecha
El yelmo, la espada y la ballesta.
Te di la llave, la puerta y el cerrojo.
Míos son el tridente, el caldero y el demonio.
Te entregué los cimientos, el techo y las paredes.
Tuyos, el árbol, las luces y los juguetes.
Tuyos, también la playa, el mar y el verano.
Olvidados, tus dientes, tus ojitos y tus manos.
A cambio, me dejaste la miseria,
La muerte, la locura y la pobreza.
El tropiezo, el candado y el hierro.
La tortura, el fuego, el terror del infierno.
Me quedo con el derrumbe y las ruinas,
El carbón, el frío, la soledad y la envidia;
La cal y la arena, la sal, la marea.
Tus ojitos me confunden, tu risa me envenena.
Prefiero morir de amor que vivir.
