martes, 18 de enero de 2022

Aguijón

Necesito sacar el aguijón de mi garganta. 

Hoy escribo por fin y a mí mismo una carta. 


Querido León ardiente:

Si te faltan tus padres, tú no te faltaras. 

Y si todos te abandonan, tú te recogerás. 

En medio de las pruebas, tú te consolarás. 

No necesitas ningún pastor. 

Nada a ti te faltará. 


Si el aire sabe a humo, tú te respirarás. 

Y si te engañan a la cara, tú les responderás. 

En invierno y en verano, tú te levantarás. 

Abrázate en el frío y en el calor. 

Nada a ti te moverá. 


En horas de tristeza y en horas de dolor,

Mirarás a tu espalda. Qué lejos te llevó. 

En ti, paz y consuelo tu alma encontrará. 

Y mañana volverá a salir el sol.

Nada a ti te hará cambiar. 


Estoy vivo. 

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