Cuando el camino parecía más estrecho,
cuando no tenía nadie en quien confiar,
y mis velas se apagaban por el viento;
enderezaste mis rodillas para caminar
y abriste las ventanas de los cielos.
Cuando mi campo se secaba en el invierno,
cuando se morían aquellas flores bellas
y vagaba perdido en el desierto;
dibujaste un sendero en las estrellas
y en el suelo, luces con tus dedos.
Cuando andaba solo por la ciudad,
cuando caían mis lágrimas sobre la hierba
y el frío me ahogaba hasta matar;
abrazaste mis miedos y mi tristeza
y me diste una nueva oportunidad.
"Por ello,
Cuando llore y no me puedan consolar,
cuando sufra y no me escuchen mis amigos;
si me equivoco y me vuelvo a tropezar,
prométeme que siempre estarás conmigo
y que en tu brazo firme podré despertar."
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