jueves, 26 de enero de 2017

Nunca susurró nada

Nunca dijo que no se fuera a ir
Ni se atrevió a prometer astros fugaces.
Al contrario.
Desde el principio mostró sus cartas,
No sabía ni jugar al póquer.
Fue fácil. Nunca llevaba mangas largas.
Me dejó acomodarme entre sus cosas,
Y luego las acomodó sobre mí.

No hizo ese gesto con las manos
No susurró esas dos palabras.
En realidad, nunca susurró nada.
Pero me tendió para secarme entre su ropa
Me devoró sin miedo la boca
Pero no...
Nunca le importó quedarse dibujado en mi pared
Y mi pared temblaba, y temblaba yo también.

Nunca llegamos a tomarnos aquel café
No tuvimos una fecha de aniversario
Nunca tocó conmigo el cielo
Realmente, nunca me tocó nada.
Ni cenamos en ninguna playa.

No llegué a saber cómo se llamaba.
Pero dio igual.
Lo tuve cada vez que hacía invierno
Lo tuve entre el ocaso y el amanecer.
Lo tuve, más que muchos, piel contra piel.
Él me tuvo desde el primer saludo.
Nunca dijo que se fuera a quedar
Pero pasó uno, y luego otro mes...
Nunca se despidió.
Nunca dijo que se fuera a ir.

Y se fue.


Weil du mir so viel bedeutest.

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