Su pulsión, constante;
Su correr, incansable;
El súbito empujón hacia el acantilado.
Es la hoja que nada en el viento:
Su caída, lenta;
Su ira, discreta;
El paso firme por el verde prado.
Rápidas son las corrientes del instinto:
Su llegada, tempestiva;
Su traición, temida;
Para hacer de la conciencia tu verdugo.
Despacio transcurre el río del deseo:
Su nacer, pausado;
Su morir, anunciado;
Para hacerte cumplir tu papel en el mundo.
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