Se puede recorrer de arriba abajo la comarca
Y encontrar el pueblo, aunque su agua no beba,
Llevar conmigo la prisión, la fe y el desatino
Hacer desplantes a tu efervescencia.
Hacerte pasar por religión aquello que vives como ciencia
Y aun así no llegaré a saborear la sangre sin oxígeno
Que llega al centro de tu pecho
Ni quitarte esos pantaloncitos ajustados
Tocar tu corona de espías
Tus manos púrpuras...
Solo me dejas mecerme en tu alcoba,
Descoserme a mordiscos la boca,
Ignorarte 22 horas al día,
Entregarme a ti como si en ello se fuera mi vida.
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