Trágate
la piedra viva
y
que Dios reparta suerte,
Procura
que no descubra el crimen,
que
lleves la cabeza en alto
y
que no le temas a la muerte.
No
te sueltes de este lápiz,
ni
des tregua a este papel.
Sé
frío como un asesino,
sé
fuerte como un gigante
y
oculta las señales de tu piel.
Te
reto a un duelo, mi sol y mis estrellas.
Serán
mis besos púas en tu cuello sangrante.
Serán
mis manos azufre en tus mechones castaños.
Ha
empezado la pelea y ya voy uno por delante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario