jueves, 1 de enero de 2015

Estos huesos secos

Abro la ventana que es el arrepentimiento,
déjame arrojar por ella mis secretos,
elévame como el niño que no quiere crecer…
Quiero un nuevo corazón, como el día en que llegué.
Saltaré.
Agárrame cuando esté cayendo.
Y llévame al principio de los tiempos.
Compadécete del necio que no quiere creer.
Revive estos huesos secos, hazlos andar otra vez.
Sé mi ayuda si ves que me acerco al suelo.
Por si acaso, seguiré soñando hasta morir.
Y si mi cuerpo no muere, entonces volveré a perder.
Porque la misericordia me impulsará a seguir.
Seguiré fallando y decidiré saltar.
Saltaré de nuevo y tú me salvarás. 

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