Hoy
has venido tan radiante y...
Sé que no era tu ropa o tus zapatos
No era ni tu forma de sentarte
Ni tu reír ruidoso casi insultante.
Sino las nubes que se apartaban
Y se rendían al vaivén de tus pisadas.
Hoy has venido tan perfecto y...
No eran tus piernas largas y endiabladas
Ni era el jersey que se ajustaba a tu cuerpo
Ni la barba de tu cara que ya te llega al cuello
Sino que era la alegría que expulsa tu mirada,
Sí, eran tus ojos del color de la esmeralda.
Hoy has venido más guapo que de costumbre.
Y eso dice mucho viniendo de mí,
Que me fijo en ti cada maldito día,
Y que agradezco el diario regalo que me da la vida
De girar mi cuello y verte sonriendo
Y así tranquilamente bajar la mirada y sonreír al suelo.
Sé que no era tu ropa o tus zapatos
No era ni tu forma de sentarte
Ni tu reír ruidoso casi insultante.
Sino las nubes que se apartaban
Y se rendían al vaivén de tus pisadas.
Hoy has venido tan perfecto y...
No eran tus piernas largas y endiabladas
Ni era el jersey que se ajustaba a tu cuerpo
Ni la barba de tu cara que ya te llega al cuello
Sino que era la alegría que expulsa tu mirada,
Sí, eran tus ojos del color de la esmeralda.
Hoy has venido más guapo que de costumbre.
Y eso dice mucho viniendo de mí,
Que me fijo en ti cada maldito día,
Y que agradezco el diario regalo que me da la vida
De girar mi cuello y verte sonriendo
Y así tranquilamente bajar la mirada y sonreír al suelo.
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