Mil cosas horribles y aterradoras,
Sangre de ángel derramada con mis manos,
Lágrimas de pureza esparcidas por el suelo,
Corazones rotos por mi culpa sin consuelo.
Huellas de mi perversidad en la lluvia,
Crímenes y muerte en mi retaguardia,
Soy rehén de los designios de la pasión,
Y ya no tengo derecho, ni merezco compasión.
Como yo no sé bailar, a galeras a remar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario