Entra y abre las ventanas porque quiere aire fresco.
Se quita los zapatos y ahora les sonríe a sus calcetines,
Aquellos que esconden unos pies cada vez más ajados
Por la cruel premura de la vida, su censura y sus desquites.
Entretiene sus dedos en las hojas porque ahora hay tiempo.
Ya no respira rápido, ya no está el temblor de sus manos;
¿Qui ́en me habrá echado de menos? Le dice al agua,
Entre melancólico y aceptando la deriva de sus años.
Quiere encender una vela por todos los que están vivos;
Se ha olvidado por fin de todos los que siguen muertos;
Duerme en su propia cama, cena en su propia mesa,
Lo ha gritado alto y ya lo ha anunciado por todos lados,
Lo ha escrito con tinta en la pared
Aquel que se había perdido y que por fin ha vuelto.
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