miércoles, 16 de noviembre de 2016

Diosa, puente y barco

Santísima tierra de fe y libertad
A ti elevo hoy mi humilde poesía.
Porque a ti no hace falta mentirte
Porque contigo mi voz suena alta
Y la sombra se aburre porque no me alcanza

Llevo enamorado de ti desde que nací
Y de ti no tengo que esperar propuestas
No tengo que forzar tus saludos
Ni inventar el ritmo de tu corazón
Porque en ti está mi hogar, mi patria y mi habitación

Qué fortuna poder verte cada quince días
Y enjugar en ti mis océanos de sed
Estirarme desnudo bajo tu sol
Reírme del que me negó su calor
Y sentarme sobre la roca de tu piel

En unas horas diré hasta luego al ovillo de nervios
A la desesperación del “¿mañana, qué?”
No pensaré en el fuego de su arco
En el infierno que me hizo vivir ayer
Y me entregaré a ti: diosa, puente y barco. 

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