Te
costó tanto la insinceridad como un riñón en el mercado negro
Aunque
al final el que la pagó, para variar, fui yo.
Y no
importa que de los dos tú fueras el mayor
Porque
tú eres quien vive la vida como si fuera un juego.
Aun así
yo soy el primero que sufrirá al verte sufrir,
Viendo
cómo se desmorona tu mundo en el aire,
Pero
hacen falta dos para bailar este puto baile
Y,
desgraciadamente, no vas a ser tú el último en reír.
Mi
deseo para ti es que se descongele tu corazón,
Que se
enciendan tus luces de larga distancia,
Que
saques afuera a la gente rastrera y rancia,
Que en
tu nueva vida no tengas que pedir perdón.
Pero tú
seguirás andando como Cristo sobre las aguas:
Le
bajarás las estrellas y la luna a todos los insensatos,
Que por
una maldita desgracia caerán en tus manos,
Y por
tu maldita crueldad se desangraran en tus garras.
I'm unstoppable.
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