domingo, 17 de enero de 2016

Érase un libro pobremente ilustrado

Érase un libro pobremente ilustrado
Con muchas páginas y pocas letras;
Era tierno por fuera pero duro por dentro.
Uno de esos que nada más empezado
Ya se te iba haciendo más y más largo.

Su portada no era de gran ver
No tenía prólogo ni introducción
Y se leía siempre al contrario
La imagen no era en sí su atracción
Y nadie se planteaba cuestionarlo.

Todos lo abrían y doblaban sus hojas
Pero nunca se atrevían a leerlas
Les parecían malditas sus palabras
Como aquellos que a un Chandrian invocan
Y no saben que se están jugando su alma.

El mundo sigue perdiendo el tiempo
 Y sigue juzgando a aquel libro por su portada
Incapaces de ver los misterios que dentro guarda,
Mas cuando lleguen quizá algún día a valorarlo
Quizá sea tarde y ya haya cambiado de mano. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario