Quién
me iba a decir que precisamente tú morirías de cobardía.
Anoche
te mordiste la lengua y brotabas crueldad, el amor sangró.
Tu piel
se descompuso. Tu corazón se paró.
Por tu
culpa pasaré algunos meses sin mirarme al espejo.
Por ti calentaré
sobras y beberé leche caducada.
No
habrá quién me seque la espalda ni quién caliente mi cama.
Eres
una broma andante, como un andaluz sin nada de gracia
El
ángel que tenías vomitó y se volvió Lucifer.
Tu
mirada azul como el cielo, como arrollada por un tren.
Te
deseo cien años de mala suerte.
Una
juventud corta, una tardía muerte.
Te
deseo soledad y ganas de gritar.
Qué
pena que entones nadie te vaya a escuchar.
Mirarás
a tu lado y habrá un enorme hueco.
Pronunciarás
un te quiero, responderá solo el eco.
Mi mejor error
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