viernes, 8 de enero de 2016

El eco

Quién me iba a decir que precisamente tú morirías de cobardía. 
Anoche te mordiste la lengua y brotabas crueldad, el amor sangró.
Tu piel se descompuso. Tu corazón se paró. 

Por tu culpa pasaré algunos meses sin mirarme al espejo. 
Por ti calentaré sobras y beberé leche caducada.
No habrá quién me seque la espalda ni quién caliente mi cama. 

Eres una broma andante, como un andaluz sin nada de gracia
El ángel que tenías vomitó y se volvió Lucifer.
Tu mirada azul como el cielo, como arrollada por un tren. 

Te deseo cien años de mala suerte. 
Una juventud corta, una tardía muerte. 
Te deseo soledad y ganas de gritar. 
Qué pena que entones nadie te vaya a escuchar. 
Mirarás a tu lado y habrá un enorme hueco. 
Pronunciarás un te quiero, responderá solo el eco. 

Mi mejor error

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