miércoles, 11 de noviembre de 2015

Rosa


No eran suficientes mis guerras internas
Sino que tuviste que llegar cargado de pólvora 
Y tus manos inflamables sedientas de mi sudor 
Estallaron un día que me hacía falta amor
Inconsciente yo de tus artes peligrosas. 

Tuviste que reclamar el trono que no era tuyo
Y yo me quedé borracho por la luz de tu aurora 
Mientras tú sitiabas la cordura que me quedaba
Para contar los tablones de debajo de mi cama
Y así atraparme en tus piernas mentirosas. 

Me pregunto cuántas ramitas masticabas
Mientras a mí me hablabas de cualquier otra cosa
Encandilándome con tu silueta de pantera 
Para escaparte y pasar la noche en vela 
Cantando en verso lo que te escribían en prosa.

O es que son tus amigos, amigos de otra categoría 
Que te quitan tus pétalos, tu color y tus aromas
Y no los atesoran como hacía yo cada martes
Pero ni todo esto va a hacer que yo me harte
De buscar incansable como tú otra rosa. 


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