No eran suficientes mis guerras internas
Sino que tuviste que llegar cargado de
pólvora
Y tus manos inflamables sedientas de mi
sudor
Estallaron un día que me hacía falta amor
Inconsciente yo de tus artes peligrosas.
Tuviste que reclamar el trono que no era tuyo
Y yo me quedé borracho por la luz de tu
aurora
Mientras tú sitiabas la cordura que me quedaba
Para contar los tablones de debajo de mi cama
Y así atraparme en tus piernas mentirosas.
Me pregunto cuántas ramitas masticabas
Mientras a mí me hablabas de cualquier otra cosa
Encandilándome con tu silueta de pantera
Para escaparte y pasar la noche en vela
Cantando en verso lo que te escribían en prosa.
O es que son tus amigos, amigos de otra
categoría
Que te quitan tus pétalos, tu color y tus aromas
Y no los atesoran como hacía yo cada martes
Pero ni todo esto va a hacer que yo me harte
De buscar incansable como tú otra rosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario