Me
despido de la soledad de las tierras del Sur
Me despido de la lluvia del cielo de Málaga
Me despido de la humedad que aturde los sentidos
Me despido de las lágrimas que buscan el olvido.
Me despido de los intentos vanos y absurdos
Me despido de nuestro mundo bello e irreal
Me despido de perseguir el sol como un mendigo
No me despido de soñar, pero sí de soñar contigo.
Me despido de la lluvia del cielo de Málaga
Me despido de la humedad que aturde los sentidos
Me despido de las lágrimas que buscan el olvido.
Me despido de los intentos vanos y absurdos
Me despido de nuestro mundo bello e irreal
Me despido de perseguir el sol como un mendigo
No me despido de soñar, pero sí de soñar contigo.
Me despido de las largas y frías mañanas de marzo
Me despido de recordarte en un pasado de ti privado
Me despido del presente, me despido de tus guiños
No me despido del mañana, sino de tu destino.
Me despido de buscar en donde no voy a encontrar nada
Me despido de las puertas que era inútil tocar
Me despido de ser de tu Meca un fiel peregrino
No me despido de mi vida, me despido de tu abismo.
Me despido de esos besos que se lleva el ganador
Me despido de esperar tu mensaje en mi encimera
Me despido de inventar cenas con velas y copas de vino
No me despido de caminar, sino de tu camino.
Me despido de estar plantado como roble en tu ribera
Me despido de mirarte, escucharte y de anhelarte
Me despido del amor, me despido del amigo
No me despido del aceite, sino de tus olivos.
Me despido de quien era o de quien creía ser
Me despido de quien eres o de quien no puedo tener
Me despido de ser yo mi propio enemigo
De odiarme
De evitarme
De quemarme
De esperarte
De todo eso me despido.
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