Al fondo se escuchaba un piano,
Se distinguía una lujuriosa melodía
Con que encantaba a sus presas,
Con que seducía a las doncellas.
Unas notas que una y otra vez se repetían.
El viejo era astuto y malicioso.
La razón de mi visita desde luego conocía.
Sabe de qué estamos hechos los hombres,
Qué codiciamos los ricos y los pobres,
Y a todo el que entraba lo mismo ofrecía.
Ninguno se saciaba de la sangre
Que el viejo con sus manos servía.
Yo mismo bebí hasta enfermarme,
Hasta darme cuenta que sería duro curarme
Y que escapar de su cárcel ardua tarea sería.
Mas cuenta la leyenda que hay una llave,
Que el viejo Zarquino oculta o ignora,
Y en el momento la hallarán mis manos,
La llave que llevo toda la vida esperando
Y cuya luz empieza a expulsar ahora.
I wanna leave but I'm lost.
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