Mis
propios límites son infranqueables.
No hay
salida ni entrada posibles.
Habito
en las murallas de la ruina,
cuyas
cerraduras son viejas e inservibles.
Mis
almenaras se hallan extinguidas.
No hay
leña ni roca inflamable.
Me
ilumina la lumbre de la derrota,
no hay
sombra que con su boca me hable.
Sueño
con la libertad de un nuevo día,
con la
destrucción de mi anatema.
Ruego
por la paz y la alegría.
Quiero
ver el sol a cuya luz no tema.
Shadows.
Cuánto tiempo sin entrar a pasear entre melocotones, cuanto tiempo sin leerte. sigues escribiendo bello, sigues encontrando tiempo para ti y para deleitarnos. No cambies nunca.
ResponderEliminarFdo, el equilibrio entre las ciencias y las letras" ;)