A la voz de nieve que lee lo que viene
se le hace tarde para intentar evitar que
una vez, sin que quiera y sin saber que pudiera,
le robe de su alcoba la ropa de su boca.
A la voz que usted tiene y con la que usted me
entretiene
le queda poco aire de tantos desaires.
Se siente agotada donde se sienta obligada
por barreras de hierro y de barro cargadas.
A la voz y la silueta que alegría al aire sueltan
pido claridad y verdad de admirar.
A su intención de satisfacer la tensión
y a su voluntad de mi cuerpo desnudar,
quiero adorar derrotado, a sus huesos, maniatado.
I was the man who never lied.
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