viernes, 1 de abril de 2016

En mi infinidad, contigo

Qué suerte poder ser la vida de un planeta
En la historia de tu universo.
Lavarte los pies en cuanto cruces la puerta,
Y enjugártelos después con mis besos.

Me dejas sonar como una simple canción
En la discografía de tu madurez,
Y no hay nadie que signifique más que yo
Y que signifique menos a la vez.

Fui un capítulo que dejaste grabando
De la serie de mi locura.
Fui un domingo de sol que pasaste andando,
Fui el papel que pegaste en la pintura.

Qué suerte que fuiste un segundo de aliento
En la sal asfixiante de mi sufrimiento.
Gracias por darle sonido otra vez a mis pasos,
Por agarrar aquella noche mi mano,
Por ver a tiempo que estaba perdido,

Gracias por estos días, en mi infinidad, contigo.


Hablando pasan los días.

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