Qué
suerte poder ser la vida de un planeta
En la
historia de tu universo.
Lavarte
los pies en cuanto cruces la puerta,
Y
enjugártelos después con mis besos.
Me
dejas sonar como una simple canción
En la
discografía de tu madurez,
Y no
hay nadie que signifique más que yo
Y que
signifique menos a la vez.
Fui un
capítulo que dejaste grabando
De la
serie de mi locura.
Fui un
domingo de sol que pasaste andando,
Fui el
papel que pegaste en la pintura.
Qué
suerte que fuiste un segundo de aliento
En la sal
asfixiante de mi sufrimiento.
Gracias
por darle sonido otra vez a mis pasos,
Por
agarrar aquella noche mi mano,
Por ver
a tiempo que estaba perdido,
Gracias
por estos días, en mi infinidad, contigo.
Hablando pasan los días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario