Que
cese este rayo cruel
Y se ponga este sol de fuego,
Que me corten las venas
Tus miradas de gacela,
Y que se acueste tu fantasma
Al lado izquierdo de mi cama.
Mírame de frente y dime que no soy nada
Porque escucharé tu voz, aunque esté envenenada.
Porque veré tu cara, con arrugas de inexpresión.
Y beberé a gotas del vaso de tu traición.
Que cese esta densa niebla
Y se enoje el mar en calma
Que me queden llagas en la piel
Y duela hasta el respirar
Porque veo tus luces de emergencia
Y tengo la más absurda creencia
De que eres antídoto del veneno de tus huesos
Y la llave del candado que gobierna tus misterios
Sangras crueldad, eres un espartano cobarde
Sonríes como un dios mientras ves que Troya arde.
Me agota la ironía de nuestra historia
Y la luz de tu habitación
Esta noche me pasaré a buscarte
Y espero que bajes hasta aquí
Porque yo ya te perdoné olvidarme,
Ya te perdoné negarme tres veces
Y ahora te pido que me perdones a mí.
Y se ponga este sol de fuego,
Que me corten las venas
Tus miradas de gacela,
Y que se acueste tu fantasma
Al lado izquierdo de mi cama.
Mírame de frente y dime que no soy nada
Porque escucharé tu voz, aunque esté envenenada.
Porque veré tu cara, con arrugas de inexpresión.
Y beberé a gotas del vaso de tu traición.
Que cese esta densa niebla
Y se enoje el mar en calma
Que me queden llagas en la piel
Y duela hasta el respirar
Porque veo tus luces de emergencia
Y tengo la más absurda creencia
De que eres antídoto del veneno de tus huesos
Y la llave del candado que gobierna tus misterios
Sangras crueldad, eres un espartano cobarde
Sonríes como un dios mientras ves que Troya arde.
Me agota la ironía de nuestra historia
Y la luz de tu habitación
Esta noche me pasaré a buscarte
Y espero que bajes hasta aquí
Porque yo ya te perdoné olvidarme,
Ya te perdoné negarme tres veces
Y ahora te pido que me perdones a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario