lunes, 23 de febrero de 2015

El hombre muerto

Atrapado en sus complejos podridos y traviesos
En sus manías destructivas y tristes madrugadas
Destinado a naufragar sin llegar nunca a puerto
Y a mirar en el espejo sus mejillas torturadas

Condenado a jugar en la playa con una sola pala
A ahorcarse sin que nadie amarrara una cuerda
Abandonado por el juicio y la sonrisa de su cara
Por sus mejores amigos y por su suerte tuerta.

Hundido bajo el peso de sus muchos errores
Llorando entre árbol y árbol de cada gran ciudad
Atado por el ir y venir de todos los soles
Y por el subir y bajar de las bestias del mar.

Olvidado por aquellos que ya no andan a su lado,
Y le arrojaron a la tormenta como hicieron con Jonás
Borracho de odio, venganza y desamparo
Angustiado por cada vez que miraba hacia atrás

El hombre solo se deshace con cada estocada de la vida
El hombre triste ya no recuerda el sabor de una sonrisa
El hombre malo se arranca uno a uno sus huesos
El hombre muerto, asesinado por todos sus excesos.

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