No
quedaba nada por hacer
Solo
alejarse sin mirar atrás.
Sin
un adiós o un hasta luego,
o
un hasta siempre, compañero.
Quedaba
mucho que decirnos.
Pero
las palabras nunca salían.
No
habrá ni una promesa más.
Ni
más anillos en aquel lugar.
Nos
quedaban soles que compartir.
Pero
todo acabó una luna llena.
Ahora
toca secarse los ojos
Y
recoger todos los trozos.
Todo se acabó.
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