Me voy y dejo mi recuerdo para quien lo
quiera conservar.
Salgo, pero antes dejo las puertas bien
cerradas
para que los malos vientos no me los pueda
llevar
y para que nadie sepa que alguna vez estuve
allí.
Me voy porque mi piel me dijo que me debía
ir.
No huyo, solo busco nuevos contrincantes,
un suelo limpio donde plante de mi árbol la
raíz,
desde donde vea mis fantasmas como velas
diminutas.
Sé que todo arde
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