No me pediste que te envenenara con mi poesía,
Y aunque sé que vas a leerla,
La escribiré como si no lo supiera,
Haciendo honor a mi absurda hipocresía.
Las oportunidades son como el agua de lluvia,
A veces cae sin ser notada
Y cuando menos esperas, se te escapa.
Así pasa con este tipo de aventuras.
Puedes llorar, autolesionarte, gritar o criticarme.
Te invito a que esperes que me importe,
Que no hay nada en ti que me derrote.
Por eso, ha llegado tu turno: te toca olvidarme.
Punto y final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario